Nenisha
Las frazadas de lana corsa enredadas a su lado, Nenisha daba vueltas en la cama como una rueda en su eje.
Una niña?! La única movedora que queda es una niña?. Apenitas puede levantar un cántaro de agua y quieres que pilotee una nave? Esto es suicidio
Los ronquidos suaves y gustosos de Anacala llena su oído. Un charco de luz lunar se extendía sobre la cama.
El cristal compensará lo que la madurez falta. La voz de Ceti, profundo, calmado y musical. La mátera no nos hubiera llamado acá para fallarnos, ella sabe lo que hace.
La voz de Nitiche no sólo que no ha alcanzado los quince, pero los movedores tienen que pasar ocho años de entrenamiento para pilotear una nave.
Hailí, hermano mayor, intérprete como papá que había alcanzado los quince, andando medio atónito con la súbita y constante recepción de lenguaje,
el secreto que todos intérpretes aprenden de golpe a la pubescencia,
que todo es lenguaje.
La risa de padre, "pues esto no es nada, cuando Nenisha cumpla los quince vamos a tener que clavar los muebles al suelo."
La sonrisa tímida de madre.
La cueva
Quedate acá mi hijita, vamos a buscarle a tu mamá.
La interferencia de tanto dolor, la confusión colectiva.
Los cristales.
La voz magnética de la Mátera.
Te lo voy a mostrar, escúchame
El silencio,
"Champiñón" sonrió el Viejo Martín a verla entrar el salón. "No puedes dormir eh?"
Nenisha frotaba sus ojos y se acercó. El escocés fumaba una pipa al lado de la ventana, mirando los esqueletos que hacía la luna en los arboles. Pasó una mano enorme sobre la cabeza parda de la niña.
"Demasiados años o demasiadas memorias. En mi caso el primero, en tuyo el segundo." La niña inclinaba la cabeza entendiendo un poco. Las lecciones diarias con Stephen Douglas ya estaban tomando efecto. El hombre se puso de pie, ajustando su bata de lana bruta. "Ven, te quiero mostrar algo"
Sacó una llave que tenía clavada a la pared y la guiaba hacia una de las recamaras. Era un cuarto sorprendentemente grande, con cortinas de encaje delicado, una rama de pino fresco sobre el escritorio, una maquina de coser y un telar. Era cuarto de mujer. En la pared sobre el escritorio había unas cortinas cerradas de terciopelo negro. El viejo las abrió por medio de la cuerda amarilla colgando a su lado.
"Es mi esposa" dijo, gestionando al retrato que apenas se veía en la luz gris de la luna.
Prendió una linterna y Nenisha la examinó. La interpretaron con una cara suave y generosa, hilos del moño color de miel trazando la curva de su cuello.
"Este fue donde tejió, donde cosió, o donde escapó cuando los chicos se pusieron insoportables" se rió un poco "tres varones, ya sabes. Lo guardo exactamente como ella lo dejó, está lleno de su olor," La mostró el telar
"Dormía poco también, pero nunca lo necesitaba, en las noches venía acá a tejer" Sacó unos rollos de hilo fino y hiló la máquina
"te lo muestro, a ver si me acuerda"
introdujo los hilos por una serie de hoyos y anclas, se sentó en una silla pequeña y empezaba a empujar arriba-abajo una barra que cruzaba sobre las piernas. Poco a poco un tejido blanco se emergió, parido por en entrecruce de hilos.
Nenisha lo acarició con los dedos, maravillada. El viejo Martín terminó una cuadra de tela, la cosió a los extremos y la tendió sobre las manos extendidas de la niña. "Aquí hay algunas de las telas que Elizabeth hizo" dijo, abriendo una gaveta, "cuando te acostumbras al blanco, puedes agregar colores, diseños, aun imágenes" Sacó un manto que tenía un diseño de rosas rojas en las esquinas, otra que tenía una imagen del sol y la luna. "Mi esposa se hizo muy buena," Luego le dio la llave del cuarto "Si me prometes a cuidar bien el cuarto, te lo voy a regalar, Liza odiaba el desperdicio champiñón, los santuarios no le impresionaron, quiero que lo des el uso que merece." La niña inclinó la cabeza con solemnidad. No entendió ni una palabra, pero reconocía el gesto, puso la llave en el bolsillo de su bata y se volvió a acostar.
Tenía sus deberes, acompañaba a Anacala cada madrugada para aprender el idioma de los azulinos, el resto del día pasaba tejiendo. Al comienzo le costaba manejar la máquina y muchas veces deshilaba su obra y comenzó de nuevo. Poco a poco imágenes torpes salían, flores, hojas, animales, luego imágenes con detalle. Los arboles de enfrente, el bosque, un par de manos. El riochuelo. Varias veces Ceti y Anacala vinieron a verle, mirando como desarrollaba imágenes. Anacala reía, sus ojos dorados brillantes "Tai nía, que uso va a tener eso?"
Ceti sabía, le examinaba con profunda concentración
"Es un idioma"
Nenisha asintió la cabeza La mátera está en mi mente, su cielo, sus montañas, sus oceános, quiero sacarla, ponerla en alguna parte.
Eres hija de Interprete
Mi padre era interprete planetario, octavo nivel. Fue la Mátera que le advirtió, por eso me llevó a la cueva del monte solar, para su protección.
Ala nea, Sacudió sus rizos grises Tu sabiduría nunca deja de sorprenderme, de verdad eres hija del Hijo Farián.
Tu le conocías.
Por reputación, uno de los sacerdotes más interesantes, e inortodoxos. Un místico, dicen que se emparejó con una movedora por mandamiento directo de la Mátera, cuando lo echaron del Conjunto de Hijos estuve en seminario.
Nenisha inclinó la cabeza, sonrojando. Mi madre era buena mujer y le amaba.
Perdón, puso una mano sobre la espalda de la niña. No quise ofender, es que era la primera vez que un interprete se emparejó con una movedora, pues era un tema constante de conversación en mis clases. Tu sabes como eran los oficios.
Siii yo sé, me lo dijeron a diario "los oficios materiales y los oficios intelectuales no se mezclan, produce confusión" pues,
Ah si obviamente, para que sepan "donde ubicarse" Agregó Anacala con no poco sarcasmo, los brazos cruzados.
Ceti, ignorándola, arrodilló al lado de la niña que tapaba sus lagrimas con un puño.
Obviamente la Mátera no estaba de acuerdo tampoco. Mira ala nea, te voy a dar una tarea, como soy el mayor del grupo, y como soy el de estado más alto, quiero que me hagas un favor.
Qué
Quiero que sigas con tus tejidos, y quiero que no saques solo las memorias tuyas, sino las memorias de todos, Calira, Yo, Anica, Y los demás. Podrías hacer eso?
Sí
Que la Madre te guarde en su seno.


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