Sunday, December 03, 2006

Nenisha parte 2. Calira


La habían encontrado tras de la caballeriza, postrada y pálida en un charco de sangre que se extendía lentamente. El viejo Martin examinó la navaja hundida en su estómago. Sacó su sayo, usándolo para estancar el flujo que la llevaba la conciencia de la mujer. Ceti la alcanzó y empezaba a probar sus pensamientos y luego le murmuraba en denólica y lisoática. Nenisha y Anacala, volviendo de sus estudios, acudieron a la caballeriza donde Netiche las enfrentó con la cara blanca de rabia.
Y de donde vienen ustedes? Anacala ignoró su pregunta y bajo de su caballo. El viejo Martin explicó a Ceti, que los otros oyó a través de sus pensamientos "si quitemos la navaja se va a morir desangrando, tenemos que llevarla a casa." Martín la recogió cuidadosamente en sus brazos enormes mientras Ceti le acariciaba la frente y le seguía hablando. La puso en la cama grande, mientras los otros buscaban pañuelos y frazadas. Ceti puso un pañuelo doblado sobre la herida bajo las instrucciones del viejo Martín. El escocés puso ambas manos sobre la navaja, conto a tres y lo quitó.

"Nenisha, ven" dijo, mirando en su dirección. "Los movedores tienen algo en común con los curanderos, puesto que los curanderos
manipulan materia orgánica y los movedores todo los demás. Ahora vas a tener que cerrar esta herida, es muy profunda." Anacala se abrió la boca chocada mientras Netiche protestaba.
"Callate" Gritó "Ya no estamos en la Mátera, así que deja de chingar sobre esta cuestión de oficios, No voy a perder ninguno más me oíste?"
Anacala hubiera sonreído si no por la seriedad del momento, pues fue precisamente lo que había dicho a Nenisha. Nenisha escuchaba solemnemente sus ordenes. Puso las manos sobre la venda. Empezaba a rozar el cuerpo levemente con su mente hasta que encontró a la herida que todavía chorreaba. Empujó suavemente. La herida paulatinamente se cerró, sostenida por las costuras invisibles de la mente de la niña. Cuando el escocés volvió ya había dejado de desangrar.

Va a estar bien
El Viejo Martín puso vendas limpias sobre la herida, dejando una jarra de linamento y instrucciones de aplicarlo cada tres horas.
Nenisha permanecía después de que los otros salieron, observando el color que volvía a las mejillas de la astrocartóloga y la respiración que normalizó su ritmo oleada.
Niña, la transmisión débil desde el océano de frazadas de lana atrajo la atención de Nenisha
Sigues metiéndote en lo que no te importa. No te pedí que me salvaras ni en la Mátera, y ni ahora.
Nenisha observó que los ojos de la mujer estaban todavía cerrados, sin embargo era perfectamente lúcida y consciente.
Tu no, Shala me lo pidió. Y aunque esté lejos me lo sigue pidiendo.

Topó con Ceti en el pasillo. El intérprete movía por él como un perro atarantado. Vio a la niña y acudió a ella.
Ala nea, como sigue
Bien padre, se esta respirando normal y está consciente
.
Se sentó en el piso, poniendo la cabeza en sus manos. La niña se arrodilló a su lado.
No fue ataque ninguno, dijo el hombre después de una larga pausa
quiso matarse
La niña asintió la cabeza, poniendo una mano sobre su rodilla eso vi.
Pero por qué? Después de todo lo que sobrevivimos.
"Por su hijo" dijo con hilo de voz en luritánica. "Estaba en la Escuela Intermundial"
Le miró a la niña pausadamente, "eso viste en la cueva?"
"Vi todo, padre" explicó "Vi Anacala encarcelada, vi Calira desgarrando su vestido y arrancandose el pelo entre las ruinas de la escuela. Vi a Nitiche y Paiche escondidos en su cabaña familiar en el bosque marinal. Te vi a ti..."
"Me viste en el templo...."
"con el capitán cobrizano..."
"Hija, tu mente esta cargada con siglos de dolor," gestionó a la puerta de la recamara "pero esta es culpa mía, yo soy el jefe de este grupo, tengo que proteger los que quedan y no lo he hecho." Se puso de pie "Necesitamos un plan, pensar en algún futuro, algo para darnos esperanzas. La Mátera no nos salvó para que pudriéramos en nuestros dolores naufragados en un planeta lejano. En vez de hacer esto me he quedado aquí paralizado"
Nenisha pensó en Anacala. Decidió a contarle. Ceti sonrió a pesar de si.

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