Anacala Parte 2. El campo de memorias
El retorno, con la luz tenue y definitiva de una mañana a medio camino, fue internamente y externamente silencioso. Nenisha guiaba su alazán a paso lento tras de Anacala, hundida en su mente secreta y su memoria. Anacala respetaba la barrera que la niña había impuesto sobre sus meditaciones y no la presionó. Utilizó el silencio para crear sus propias meditaciones sobre su situación. Sólo cuando habían pasado la encrucijada del otro sendero, aquello que conducía hacia el cerro bajo lo cual reposaba los restos de la nave, que Nenisha habló, esta vez en denólica.
"Que vas a hacer?"
Anacala no sabia, el futuro, como el pasado, era una cuestion colgada al periferie de su vista, un camino tragado por una neblina espesa. Vivia, como los otros exiliados, anclada al flotsam del presente. Pero mientras los demas, Ceti, Calira, Nitiche y Paiche, flotaban en postura de espera, Anacala estaba pateando, moviendo los brazos y las piernas. Habia encontrado una corriente secreta una que emergia de sus propias entranas.
"Tai nia," murmuro cabizbajo. "No le contaras a nadie lo que viste"
"Tu lo amas?"
Su respuesta fue subita, Anacala paro su yegua, tres metros de la entrada del bosque, fuera del alcance de los pensamientos de los demas y se abrió la memoria secreta, Nenisha vio claramente las experiencias que la adolescente vivía antes de y durante la guerra, muchas que ya supo cuando estuvo en la cueva, sosteniendo el cristal de la Mátera y barriendo el planeta para sobrevivientes.
Anacala había llegado a la edad de la segunda luna, cuando la luna chica y lenta de la Mátera volvía siguiendo su órbita lenta y tambaleante que demoraba 18 años en cumplirse. Pocos días antes de su misión iniciadora los materinos perdieron comunicación con la Lámpara de Azúcar. Al momento se suponía que el planeta de piedra rosada y blanca, de océanos dorados, y de gente filosofica había sufrido el mismo destino del planeta cobrizo, que una decada antes perdió una tercia de la población gracias a un meteoro que impactó la superficie y destruyó casi toda su infrastructura y tecnología. Anacala, recien fue recomendada para la mision de investigación, siendo una de los graduados mas loados. El equipo encontró que la Lámpara había sido simplemente barrido, su población destrozada y sus recursos allanados. Mientras los materinos buscaban averiguar la causa de la catasfrofe, los cobrizanos lanzaron su segundo plan, contra ellos.
"Lo conoci en la investigación de la Lámpara," dijo Anacala en el lenguaje solemne de Luritanica, para evocar la memoria de nuestros perdidos. "Nos llevaron tres resistentes y ese movedor mandón." Nenisha no sabia si la imagen del resto era de la memoria de Anacala, o la suya propia viéndola a través del cristal.
Los cobrizanos entraron al Escuela Intermundial, Chate y yo más dos astrocartólogos ahí para ocho días sin agua, sin luz, comiendo lo que hallábamos de las bodegas de provisiones. Destrozaron la puerta con los cañonines que llevaban. Vi sus máscaras de cuero y las placas espinadas de metal verde que llevaban en el pecho, no para protección pues no lo necesitaba. Eran tres veces más grande que cualquier materino y tenían pellejo duro. La raza original de resistentes, en otra vida, eran héroes para mi, fuertes y robustos como arboles.
Anacala forzó los "astritos" a esconderse en la bodega mientras Chate esperaba en la rotunda principal, escondido tras los modelos de los primeros naves, buscando cualquier momento para lanzarse con su plena fuerza, pero primero asegurándose de que estaban a salvo los otros. Esta hesitación le costó caro, uno de los cobrizanos le tomó por sorpresa agarrándole a la espalda y forzándole a pie. Chate dio una vuelta, tirándole con su fuerza mental a un grupo de tres más. No fue muy provechoso, estuvo rodeado.
Empujé los huevones
Sus ojos se negrearon y Anacala se forzó como un martillo, pateando y empujando, haciéndose camino hacia la rotunda donde le apuntaron veinte cobrizanos a Chate. La dispararon, pero las bolas negras y ardientes se rebotaron de su piel, la trataron de agarrar pero se los derrumbó como montes de hojas. Llegó pasos de Chate, estaba lista a hacer lo que la habían entrenando a hacer con los interpretes en misiones: caerle encima de su amado, recogerlo en sus brazos y prevenir que nadie le tocara.
Pero el idiota me traicionó, me agarró, me levantó, me empujó por una de las altas ventanas abiertas de la rotunda, grité cada insulto que cabían el libro de los diecisiete idiomas materinos y algunos que inventé "suéltame pelotudo! ¡Te estoy salvando la vida!" Me depositó en el techo donde podía ver como lo destrozaron a balazos.
Te quiso salvar de la captura, tu sabes como sufrían los resistentes en las prisiones. Hay más de una manera de brindar dolor.
Es cierto, pero no salvó a nadie porque tres días después me llevaron presa a mí. Y sí, me encerraron en una jaula oscura y chica, no me dieron de comer ni de beber, me violaron en masa, y me trataron de volver loca con chillidos y drogas pero tuve que enfrentar todo eso y además el sufrimiento de mi corazón cada vez que cerraba los ojos y veía su muerte.
Nenisha quería preguntarle si ya había decidido a rehacer su vida, descansar la memoria del Chate cuyo nombre llevaba tallado en oro en su muñeca, escrita en el letraje retorcido de Faedra, el lenguaje de amores profundos. Las lágrimas de su hermana grande quemaron la pregunta en su cerebro. Nenisha silenció, bajando la cabeza y mordiendo los labios. Era demasiado pronto para entrar el campo deizmado de las memorias. Anacala tenia la capacidad de hacerlo, pero ella no vio lo que Nenisha vio, no vivió lo que la niña vivió y no hizo lo que ella hizo. Esta nueva vida proveyó la salve del olvido para gente como Anacala, pero algunas cosas no viven en la mente para ser olvidadas, te atrincheran en la piel, y si las vives bastante joven te hacen.
La madrugada siguiente Nenisha, calzada ya estaba esperando en los establos con los caballos listos cuando Anacala salió sigilosamente de la casa.
Voy contigo hermana grande
Por qué
Porque voy a aprender el idioma de los terrestres, tengo una idea.

